sábado 9 de mayo de 2009
¿POR QUÉ DEJÉ DE SER DE DERECHAS?
![]() Hoy toca confesarse. Si amigos, me confieso ante vosotros aunque en realidad es un ejercicio retórico para conversar conmigo mismo. El popular dicho reza: "Todo depende del cristal con que se mire" y que cierto es. Cuando se cultiva de veras la empatía, no como enseñan en los master de Dirección, para seducir a tus empleados de forma falsa e hipócrita, si no de veras, porque esa persona individual te importa, caes en la cuenta de muchos detalles que sin esa complicidad sería muy dificil percibir teorícamente. Progresiva e inexorablemente y ya entrado en los 40 una bombilla se encendió dentro de mi cerebro cuando pude comprobar que la mayor parte de la supuesta ética, moralidad y amor a la libertad y a la democracia del llamado liberalismo no era más que una impostura, un fingimiento, un ardid, una herramienta, en definitiva para conseguir unos fines. Como no soy persona de dejarme llevar fácilmente por mis intuiciones, me dediqué empíricamente a comprobar mis sospechas que ya eran clamores entre mis agitadas neuronas. "El trabajo os hará libres". "Aprende a realizarte en tu trabajo por tí mismo, no por lo que puedas obtener de él". "El dinero no da la felicidad" Frases y sólo fráses. Bajo una pretendida moralidad y aprovechándose de la bondad e ignorancia ajenas, una serie de listillos sin escrúpulos, despiadadas máquinas del beneficio a costa del sacrificio de otros, se dedican a explotar en pleno siglo XXI a los trabajadores que contratan. Gran parte de la crísis económica que sufrimos es consecuencia de esos listillos que aprovechándose de los resquicios legales que deja la Democracia y de la laxitud de las leyes se han dedicado a perpetrar todas las ilegalidades y chanchullos que han podido mientras les han dejado. Contratando primero personas sin papeles para no pagar seguros sociales y cuando no tenían más remedio que cesar en esas prácticas, dedicarse al robo a mano armada mediante la nada edificante práctica de descontar pequeñas cantidades todos los meses de las nóminas de los trabajadores sin justificación alguna. 30 de aquí, 50 de allá multiplicado por tantos, tanto. Esas son las cuentas del pequeño empresario. A nivel macroeconómico no hay más que subir la cantidad. Esa falta de escrúpulos y esa hipocresía ha anidado desde siempre en una gran parte de los empresarios de signo conservador, de los empresarios de derechas. Esto se justifica rápidamente porque te cuentan que si no se hicieran esas prácticas y otras similares no habría empresas y por consiguiente la economía se paralizaría. Ellos han diseñado el sistema económico que debe regirnos mediante las leyes que cuando gobiernan los suyos se aprueban en los Parlamentos. Sólo les interesan los esclavos por su capacidad de consumir. Se trata de que sean esclavos sin saberlo y homo consumer desconociéndolo. No contentos con robar directamente a los trabajadores con sueldos miserables pro rateados en 12 pagas con las pagas extraordinarias supuestamente incluidas y quedándose con el mayor margen posible, usureramente posible, además de defraudar al máximo a la Hacienda Pública con contabilidades paralelas, eso si tras darse golpes de pecho en la misa de los domingos, digo, no contentos con ello, son partidarios del despido libre y si pudiera ser, del despido gratuíto. El diablo Marx como siempre me lo habían pintado lo expresa muy bien en su obra cumbre, El Capital: ![]() En la sociedad capitalista (así comienza el volumen) la mercancía no cuenta por su valoración social: se ha convertido en un objeto abstracto, un fetiche. De modo particular, el dinero "que refleja sobre una mercancía sus relaciones con todas las demás" se apodera del alma humana y la tiraniza como un demonio. El dinero es el que compra a los hombres y el trabajo de éstos. La fuerza-trabajo, productora de las mercancías, se cambia y se compra como otra mercancía cualquiera y obedece a las mismas leyes del mercado, olvidando que detrás de ellas hay un hombre, con su familia: el proletario. Este proletario es libre, pero si no vende su trabajo se muere de hambre. Vende su capacidad de trabajo, pero ésta es una cualidad personal, y no se puede vender aisladamente; por esto una vez hecho el contrato entre capitalista y trabajador, éste, con toda su personalidad y sus necesidades, pasa a manos del otro. Para el capitalista, el dinero debe multiplicar dinero. También el dinero invertido en los salarios se multiplica, o sea, que la fuerza humana adquirida produce al capitalista una plusvalía, además del valor con que la paga. La formación de la plusvalía y su aumento se efectúan de las siguientes maneras: Primero: el capitalista obliga al operario a darle su trabajo por un tiempo superior al que se necesita para compensar el salario; Segundo: la mercancía-trabajo, en vez de consumirse como otra cualquiera, produce (al consumirse) un valor superior al que representa, esto es, que el trabajo produce un excedente sobre su coste, que es la plusvalía, monopolizada por el capitalista, el cual tiene poder de imponer al operario las condiciones que quiera; Tercero: cuando no es posible ulteriormente aumentar la jornada de trabajo por vía directa, el capitalista procura aumentarla indirectamente, modificando el proceso técnico; toda mejora de la técnica productiva equivale a un aumento de la jornada de trabajo; aumenta la producción y por eso acrece la plusvalía. Esta última consideración pone en claro que, en un momento dado de la evolución del proceso productivo, esto es, cuando el capitalista ha llevado a su límite extremo los dos primeros modos de aprovechamiento, el problema del aumento de la plusvalía se torna esencialmente un problema técnico: mejorar los medios técnicos de la producción. Los inventos mecánicos han sido, a este respecto, el gran recurso del capitalista. En manos del capitalista la plusvalía se convierte en nuevo capital: así se obtiene la acumulación. Ésta, por un proceso cuyas varias fases analiza Marx en la obra, conduce a la concentración de los capitales y a la centralización, hasta que el capitalismo cae en un círculo vicioso. He aquí cómo se sintetiza en el pensamiento de Marx el círculo cerrado del sistema capitalista: en la competencia de la producción vence el precio más bajo; el precio más bajo es el resultado de un alto rendimiento de trabajo, y éste se resuelve en máquinas más poderosas y en talleres más perfeccionados, y por tanto en un capital mayor; de aquí la necesidad de acumular a ritmo creciente; pero cuanto más se acumulan las máquinas, más disminuye proporcionalmente el número de obreros y más pequeña se hace la proporción del capital circulante (mano de obra) respecto al capital fijo (máquinas, instalaciones, etc.); como la plusvalía deriva del capital circulante, cuanto más pequeña sea la proporción de este capital, tanto menor se hace la proporción de la plusvalía (que puede aumentar en valor absoluto, pero disminuye en valor relativo). En tanto, crece la masa de obreros desocupados, de manera que las posibilidades de consumo decrecen, mientras por otra parte aumentan las mercancías en el mercado. Entonces es menester, para que los parados vuelvan a consumir, ocuparlos en nuevas ramas de la industria, o desarrollar las que ya existen. Pero para esto son menester nuevos capitales y los nuevos capitales no se pueden obtener sino con la acumulación, y la acumulación no se obtiene sino con el aumento de la plusvalía. Para aumentar el valor relativo de la plusvalía sería menester disminuir el valor de la mano de obra, bajando el precio de las mercancías consumidas por el trabajador. Para disminuir el precio de las mercancías es necesario aumentar la productividad, mejorando la técnica. Y para mejorar la técnica, es menester también acumular, aumentando la plusvalía, y así sucesivamente. El círculo vicioso queda cerrado. De cuando en cuando el círculo se interrumpe; con los almacenes repletos, y las salidas cerradas, el mercado ya no acepta nada; quiebras, obreros sin trabajo, revueltas de los hambrientos: crisis. Tal es el círculo vicioso del sistema capitalista; pero éste, como el sistema de que es expresión, ha tenido también su punto de partida. Al origen del capitalismo corresponde el origen de la acumulación, pecado original de la economía política. La primera acumulación del capital es fruto de una expropiación: de propiedad privada conquistada con el trabajo. Inmediatamente se tiene una nueva forma de expropiación: la del capital inferior, que ya se aprovecha de una muchedumbre de operarios. Todo capitalista ha matado a otros y, la mayoría de las veces, será muerto por uno mayor que él. Si habéis leído atentamente lo anterior veréis un reflejo absoluto en la crísis actual. Dejé de ser derechas, además porque la mayoría de las personas de esa ideología, no todas, porque también hay personas buenas y legales, pero la mayoría de los verdaderos ideólogos y pragmáticos representantes del conservadurismo a nivel mundial, tratan al resto de la humanidad que no ha tenido la suerte que han tenido ellos, de forma despectiva y clasista. El elitismo en el viven, su país de las maravillas particular, les hace despreciar a las personas que les hacen ganar dinero en grandes cantidades y lejos de querer mejorar su situación, la mayoría insisto, buscan la forma de amargarles más la vida para despersonalizarles y desposeerles de la dignidad de persona para crear lo que en realidad desean fervientemente, para crear una nueva casta de esclavos. Esto puede comprobarse fácilmente en países donde como en EEUU la cuna del capitalismo moderno, técnicamente el despido es libre y casi gratuíto. La justificación para ello es decir que si no hay flexibilidad en el empleo no hay crecimiento del mismo. Una falacia, como todas. Cuando a un empresario representante del capitalismo salvaje, porque también los hay decentes, por supuesto, le abaratan el despido, automáticamente se frota las manos en doble sentido. Por un lado puede abusar del trabajador que ya tiene contratado, no pagándole, por ejemplo horas extraordinarias y obligándole sutilmente a hacerlas bajo la amenaza velada de la rotación de personal, y por otro lado puede contratar a nuevos trabajadores que al salirle más baratos, como vulgar mercadería, le interesa explotar aun más, si cabe. En las pequeñas y medianas empresas donde el trabajador no cuenta con representación sindical los abusos son constantes y en las que cuentan con ella, aunque lo tienen más dificil, también se producen. Desgraciadamente se aprovechan del poder de la amenaza y el miedo es libre. Para ir terminando. Dejé de ser derechas por la hipocresía estructural de sus representantes. Están en contra del aborto, excepto que violen a su hija de 14 años. Están en contra del divorcio, pero no de las nulidades matrimoniales del tribunal de la Rota. Están en contra del preservativo, pero practican la marcha atrás con sus mujeres y la marcha adelante con sus prostitutas de lujo. Muchos de ellos son racistas excepto que la persona les pueda reportar beneficio. Su tendencia a moralizar me espanta. Hablan de moral los más amorales del mundo. Hablan de ética los más despreciables que son capaces de robar a mileuristas sin arrobo alguno. Hablan de cristianismo los sepulcros blanqueados de los que hablaba Jesucristo que se dan golpes de pecho para que los demás vean lo buenos que son y luego a escondidas se corren de placer recreándose en las putadas que han realizado ese día y regodeándose en lo listos que son y lo tontos que son los demás. Soy hombre pacífico. Quien me conoce me quiere y me respeta porque procuro ser coherente con lo que digo y hago. No me gusta la guerra ni la confrontación entre hermanos, pero si tengo clara una idea es ésta: HAY QUE LUCHAR. NO PODEMOS QUEDARNOS PARADOS COMO ALELADOS ANTE ESTOS PIJOS EXPLOTADORES. HAY QUE LUCHAR CON LA FUERZA DE LA LEY, SIN VIOLENCIA PERO CON VEHEMENCIA. HAY QUE UNIRSE EN LOS CENTROS DE TRABAJO. LA UNIÓN ES LO QUE MÁS TEMEN. HAY QUE CONOCERLES MUY BIEN Y CONOCER SUS TRAMPAS PARA TENERLES COGIDOS POR LOS HUEVOS. COMO BUENOS FASCISTAS SON COBARDES. NO LO OLVIDÉIS. Y AUNQUE LA FRASE DEL IDEALISTA GUEVARA, ESTÉ UN POCO MANIDA Y SUENE A DEMAGÓGICA... MÁS VALE MORIR DE PIE QUE VIVIR ARRODILLADO. Aunque sea en pequeñas dósis y sin arriesgaros demasiado, luchad por vuestra dignidad. EL REVOLUCIONARIO. Por cierto, os recomiendo una obra maestra del cine. VIVE COMO QUIERAS. De Frank Capra. Genial visión de todo lo que acabo de comentar. Imprescindible. ![]() TAGS BLOGALAXIA amor est vitae essentia osquieraotodos capitalismo salvaje explotación jefecillos listillos derechas izquierdas Etiquetas: amor est vitae essentia che guevara derechas fascistas explotadores |


























